Tierra de piedra y agua, de insuas y fragas: son los relajantes paisajes de las riberas del Miño. Perderse por estas tierras hechiceras y de contrastes le llevará a conocer hermosos bosques, pequeñas aldeas con encanto. Pazos y casas de labranza que, a través de sus piedras, cuentan sus historias mezcladas con leyendas.